
Me encontraba en uno de esos momentos de confusión con los que uno se encuentra al menos una vez al mes. Las preguntas volaban por mi cabeza: Qué hago aquí?, Porqué decidí venir a este país? Que pasaría si decidimos volver?
Obviamente no era una decisión la que estaba tratando de tomar, únicamente me hacia estas preguntas en silencio para corroborar que la idea de salir de Bolivia fue una buena.
Si bien desde que estoy aquí he cambiado de religión (les explico mas adelante), he sido catalogada como Hispana, Latina, descendiente “NO blanca” de alguna raza medio rara, me han dicho que tengo rasgos de Indio Americano, he sido cuestionada con preguntas ridículas como “en tu país tienen autos?, es la primera ves que ves platos de plástico desechables? Y otras cosas inconcebibles para mi, hay ciertas cosas de este país que hacen mi estadía aquí mas que llevadera.
Un ejemplo: cuando voy a 120 kmph (es la velocidad máxima permitida en esa ruta) en la interestatal que me lleva a mi trabajo; no me tengo que preocupar de un perro cruzándose en mi camino, ni de una llama, ni de la vaca, el burro, la oveja ni del niño o adulto que se cruza delante de mi auto. En caso de un accidente de tránsito, se que la policía llegará en menos de 8 minutos al punto del accidente, en caso de necesitar una ambulancia, la misma llegará con ayuda de los bomberos también en caso de necesitarlos; únicamente marcando los mágicos números 911. Cuando un policía me para en la calle por estar por encima de la velocidad permitida no me tengo que preocupar de tener una acalorada discusión con el “ofishal” que me va a pedir “so brevete” y me va a tratar de hacer respetar a la “atoridad” pidiéndome plata para la coima (cosa que jamás tengo porque aquí no es necesario cargar con billetes y monedas, solo plástico).
Recuerdo el día que fui a recoger mi numero de seguro social (SSN) el mágico numerito que te da una identidad en este país, me acerque a la ventanilla con la carta que me indicaba que mi trámite iba a estar listo ese día, se la entregué a la señorita que me atendía y después de unos 5 minutos de verla corretear de un lado para el otro se me acercó y con una cara de preocupación y vergüenza, toda sonrojada me dijo “señora Canedo Flores; debido a que su apellido, Flores, es uno muy común en su cultura lamentablemente el trámite no esta listo aun, debemos hacer una revisión” y el minuto que dijo esas palabras comenzó a disculparse de todas las maneras posibles imaginables. “Por favor, lo lamento es que usted debe entender que su cultura tiene estos apellidos y son muy comunes y como usted es nueva en el país no tenemos un file personal suyo y debemos corroborar, que si bien la carta que tiene en sus manos dice una fecha aun no esta listo lo siento mucho bla, bla, bla”. Yo había entendido perfectamente lo que me decía, le respondí que no tenía problema, y ella se comprometió en llamarme al día siguiente con la fecha en la que mi SSN llegaría a mi casa (ya no tenia que ir a buscarlo, sino que llegaría a mi casa) vía correo para ahorrarme la molestia de volver a ir a las oficinas del seguro social. No me tomo mas de 25 minutos llegar a mi casa y había un mensaje en la contestadota, nuevamente comenzando con las disculpas, diciéndome que mi SSN estaría en día lunes en mi buzón de correo (esto fue en viernes). Y así fue, el lunes en la mañana era la orgullosa portadora de un SSN.
Estaba feliz!, no más “vuélvase mañana”.
Pasando al lado oscuro de las cosas la gente en este país cree y en lo más profundo de su ser está seguro de que TODO da vueltas alrededor de los EEUU.
“El país más grande del mundo es América” me dijo una conocida nueva, ahí salió de mi boca una pregunta que hasta el día de hoy me come las entrañas: “no es América un continente y no un país?” Recuerdo estarles comentando que me había costado un poco encontrar un trabajo y que nadie confiaba en mi curriculum porque no tenía información de empresas asentadas en los EEUU, y la respuesta que recibí fue: “es que no eres Americana”, “claro que soy americana” respondí indignada! “soy del sur! de América del sur, de Bolivia para ser exactos!”, “no, no” me dijo nuevamente, “Americana de aquí”. Me pareció tan gracioso que decidí no continuar la discusión, que de todos modos no me hubiera llevado a ningún lugar.
Recuerdan que antes les dije que tuve que cambiar mi religión, pues aquí va la historia; ni bien llegué a este pueblito de exagerando 80.000 personas me di cuenta que en cada cuadra había dos entidades financieras: un banco y una iglesia. Baptistas, Cristianos, Presbiterianos, Mormones, Evangélicos, Protestantes, etc., etc., etc. Muchos de ellos caen en la misma categoría pero todos quieren llamarse una cosa distinta. Ni bien conocía a alguien, la primera pregunta que salía de sus bocas era “Y a qué iglesia vas?”. Se imaginaran la cara de la Fran con el seño fruncido y cara de confundida respondiendo, “a ninguna”, esta respuesta venia seguida de otra pregunta, “eres atea?”, mi respuesta era; “no, soy agnóstica”, para el colmo de mis interrogadores esto era peor que un balde de agua fría, porque todos en este pueblo tienen una religión y todos creen en el Señor su Salvador, el 80% son Cristianos, Baptistas, que son lo más aterrador del conservacionismo religioso. Entonces al yo decirles que no asistía a la Iglesia estaba atravesando una daga en su creyente corazón, al decirles que había sido bautizada “Católica Romana” y que era “agnóstica” les estaba dando rienda suelta a su religiosidad para convertirme, para salvarme y llevarme en el camino del señor. Ni bien me presentaba con estos dos adjetivos comenzaban los cuestionamientos y ataques para mi conversión. Al principio trataba de escuchar pacientemente tratando de desdoblar mi mente y visitar un lugar feliz en mi cabeza mientras entraban por mis oídos estas palabras “si no crees y no vas a la iglesia te pudrirás en el infierno!!!!” Después de unas cuantas semanas comencé a cambiar mi “approach” a las cosas decidí contestar “no asisto a la iglesia, asisto a la sinagoga, soy judía”. Muchos de ustedes preguntaran porque?: La respuesta es simple, porque nadie me discutirá si soy judía, nadie tratara de convertirme, según ellos los judíos no tienen salvación, son una causa perdida. Entonces ya saben a partir de ahora la Fran es judía!
Otra de las cosas que me pareció graciosísima fue lo siguiente: “Tienes un poco de acento, de dónde eres?, mi respuesta clara y concisa “de Bolivia”, caras de confusión en la sala, “de Sudamérica” les aclaraba yo, “ah” decía una voz, “pero, porque hablas tan bien ingles?”, porque? Como que porque?, “porque fui a un colegio donde me enseñaron ingles y además no es tan difícil aprender un otro idioma”, “oh, y en tu país…. hay autos, tienen electricidad, hay Walmart?”, se imaginaran la carcajada que solté: “si, si hay autos, si, si hay electricidad y absolutamente todas las comodidades necesarias, como celulares, microondas, cable, pero no, no tenemos cosas tan terribles como Walmart”, “oh, y tienen McDonalds?”-“por suerte no, se fueron a la banca rota a un año de abrir en Bolivia por que nuestra comida es mejor”. “y estas buscando trabajo aquí, que vas a hacer, puedes trabajar en un supermercado de cajera” me dijo alguien, “si” le dije, pero estoy buscando algo más en mi área”, “cual es tu área?”, “bueno” le respondí, tengo una licenciatura en RRHH y tengo una maestría en Finanzas, además hablo 3 idiomas, entonces estoy buscando algo en administración”, se podrán imaginar las caras de estas doñitas que piensan que vengo de un país donde corro llamas por las calles y hablo en un dialecto medio raro sin zapatos, sin electricidad y sin baños decentes, “oh, entonces hay universidades en tu país!”, Me pongo a pensar después, se creen el país mas importante del mundo, pero no tienen idea de lo que pasa en ningún otro lado del mundo, todos los días es una tortura tratar de explicarle a la gente de donde vengo. Pero bueno, si todo lo que ven en las noticias es una foto de nuestro presidente…. no los culpo del todo.
Bueno, hasta aquí con esta historia, los mantendré informados de mis vicisitudes más adelante.
Desde aquí,
Panch